jueves, 4 de abril de 2013

Causas de la I Guerra Mundial

Aunque tenemos Smartphones, Belén Esteban, Radio Marca, Cristiano Ronaldo y Messi juegan en la liga española, y tenemos al PP, PSOE y los Borbones, no está mal hacer un poco de memoria sobre el siglo pasado...:

Extraído de la Wikipedia:

Causas Primera Guerra Mundial

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Primera Guerra Mundial
WW1 TitlePicture For Wikipedia Article.jpg
De izquierda a derecha: trincheras en el Frente Occidental; biplanos alemanes Albatros D.III; tanque británico Mark IV cruzando una trinchera; ametralladora Vickers y servidor equipado con una máscara antigás; hundimiento del acorazado HMS Irresistible de la Real Marina Británica en los Dardanelos.

Fecha 28 de julio de 1914 - 11 de noviembre de 1918
Lugar Europa, África y Oriente Medio (brevemente en China y las islas del Océano Pacífico)
Causas Asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria (28 de junio), declaración de guerra austríaca a Serbia (28 de julio) y movilización rusa contra Austria-Hungría (29 de julio).
Resultado Victoria aliada
Cambios territoriales Disolución de los imperios alemán, austrohúngaro, otomano y ruso.
Beligerantes
Potencias Centrales:
Bandera de Imperio austrohúngaro Imperio austrohúngaro,
Bandera de Imperio alemán Imperio alemán
Bandera otomana Imperio otomano,
Flag of Bulgaria.svg Reino de Bulgaria
Aliados:
Flag of Belgium (civil).svg Bélgica
Bandera de Brasil Estados Unidos del Brasil
Bandera de Francia Francia
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Bandera del Reino Unido Reino Unido
Bandera de Australia Australia
Bandera de Canadá Canadá
Bandera de India India Británica
Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Bandera de Sudáfrica Sudáfrica
Bandera de Dominio de Terranova Terranova
Bandera de Japón Imperio del Japón
Bandera de Rusia Imperio ruso
Bandera de Italia Reino de Italia
Bandera de Grecia Reino de Grecia
Bandera de Montenegro Reino de Montenegro
Bandera de Rumanía Reino de Rumania
Bandera de Serbia Reino de Serbia
Bandera de Portugal República Portuguesa
Comandantes
Bandera de Imperio austrohúngaro Francisco José I
Bandera de Imperio austrohúngaro Carlos I
Bandera de Imperio austrohúngaro Franz Conrad von Hötzendorf
Bandera de Imperio alemán Guillermo II de Alemania
Bandera de Imperio alemán Erich von Falkenhayn
Bandera de Imperio alemán Paul von Hindenburg
Bandera de Imperio alemán Erich Ludendorff
Bandera de Imperio alemán Alfred von Tirpitz
Bandera de Imperio alemán Reinhard Scheer
Bandera de Imperio alemán Franz von Hipper
Bandera otomana Mehmed V
Bandera otomana İsmail Enver
Bandera otomana Mustafa Kemal Atatürk
Flag of Bulgaria.svg Fernando I de Bulgaria
Flag of Belgium (civil).svg Alberto I de Bélgica
Bandera de Brasil Venceslau Bras
Bandera de Brasil Pedro Frontin
Bandera de Rusia Nicolás II de Rusia
Bandera de Rusia Alexéi Brusílov
Bandera de Francia Philippe Pétain
Bandera de Francia Georges Clemenceau
Bandera de Francia Joseph Joffre
Bandera de Francia Ferdinand Foch
Bandera de Francia Robert Nivelle
Bandera de Polonia Józef Piłsudski
Bandera del Reino Unido Herbert Henry Asquith
Bandera del Reino Unido Douglas Haig
Bandera del Reino Unido John Jellicoe
Bandera de Italia Víctor Manuel III
Bandera de Italia Luigi Cadorna
Bandera de Italia Armando Diaz
Bandera de los Estados Unidos Woodrow Wilson
Bandera de los Estados Unidos John J. Pershing
Bajas
Soldados
Muertos: 4 386 000
Heridos: 8 388 000
Desaparecidos: 3 629 0001
Soldados
Muertos: 5 520 000
Heridos: 12 831 000
Desaparecidos: 4 121 0001
La Primera Guerra Mundial, (también llamada la Gran Guerra hasta 1939), fue un conflicto bélico mundial iniciado el 28 de julio de 1914 y finalizado el 11 de noviembre de 1918. Involucró a todas las grandes potencias del mundo, que se alinearon en dos bandos enfrentados: por un lado, los Aliados de la Triple Entente, y, por otro, las Potencias Centrales de la Triple Alianza.
En el transcurso del conflicto fueron movilizados más de 70 millones de militares, incluidos 60 millones de europeos,2 lo que lo convierte en una de las mayores guerras de la Historia. Murieron más de 9 millones de combatientes,3 muchos a causa de los avances tecnológicos de la industria armamentística, que hizo estragos contra una infantería que fue usada de forma masiva y temeraria.
El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del trono del Imperio austro-húngaro, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, fue el detonante inmediato de la guerra, pero las causas subyacentes jugaron un papel decisivo, esencialmente el imperialismo de las políticas exteriores de grandes potencias europeas como el Imperio alemán, el Imperio austro-húngaro, el Imperio otomano, el Imperio ruso, el Imperio británico, Francia e Italia. El asesinato de Francisco Fernando por el nacionalista serbobosnio Gavrilo Princip dio como resultado un ultimátum de los Habsburgo al reino de Serbia. Las potencias europeas invocaron diversas alianzas formadas años y décadas atrás, por lo que sólo unas semanas después del magnicidio las grandes potencias estaban en guerra. A través de sus colonias, el conflicto pronto prendió por el mundo.
El 28 de julio, el conflicto dio comienzo con la invasión de Serbia por Austria-Hungría, seguida de la invasión de Bélgica, Luxemburgo y Francia por el Imperio alemán, y el ataque de Rusia contra Alemania. Tras ser frenado el avance alemán en dirección a París, el Frente Occidental se estabilizó en una guerra estática de desgaste basada en una extensa red de trincheras que apenas sufrió variaciones significativas hasta 1917. En el frente oriental, el ejército ruso luchó satisfactoriamente contra Austria-Hungría, pero fue obligado a retirarse por el ejército alemán. Se abrieron frentes adicionales tras la entrada en la guerra del Imperio otomano en 1914, Italia y Bulgaria en 1915 y Rumanía en 1916. El Imperio ruso colapsó en 1917 debido a la Revolución de Octubre, tras lo que dejó la guerra. Después de una ofensiva alemana a lo largo del Frente Occidental en 1918, las fuerzas de los Estados Unidos se unieron a los Aliados de la Triple Entente, que hicieron retroceder al ejército alemán en una serie de exitosas ofensivas. Tras la Revolución de Noviembre de 1918 que forzó la abdicación del Káiser, Alemania aceptó el armisticio el 11 del mismo mes.
Al final de la guerra cuatro potencias imperiales, los imperios Alemán, Ruso, Austro-Húngaro y Otomano, habían sido derrotados militar y políticamente y desaparecieron. Los imperios alemán y ruso perdieron una gran cantidad de territorios, mientras que el austro-húngaro y el otomano fueron completamente disueltos. El mapa de Europa Central fue redibujado con nuevos y pequeños estados y se creó la Sociedad de Naciones con la esperanza de prevenir otro conflicto similar. Los nacionalismos europeos, espoleados por la guerra y la disolución de los imperios, las repercusiones de la derrota alemana y los problemas generados por el Tratado de Versalles se consideran generalmente como factores del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.


La Paz Armada

A finales del siglo XIX, el Reino Unido dominaba el mundo tecnológico, financiero, económico y sobre todo político. Alemania y Estados Unidos le disputaban el predominio industrial y comercial. Durante la segunda mitad del siglo XIX y los inicios del siglo XX se produjo el reparto de África (a excepción de Liberia y Etiopía) y Asia Meridional, así como el gradual aumento de la presencia europea en China, un estado que para entonces se hallaba en franca decadencia.
Reino Unido y Francia, las dos principales potencias coloniales, se enfrentaron en 1898 y 1899 en el denominado incidente de Faschoda, en Sudán, pero el rápido ascenso del Imperio alemán hizo que los dos países se unieran a través de la Entente cordiale. Alemania, que solamente poseía colonias en Camerún, Namibia, África Oriental, algunas islas del Pacífico (Islas Salomón) y enclaves comerciales en China, empezó a pretender más a medida que aumentaba su poderío militar y económico posterior a su unificación en 1871. Una desacertada diplomacia fue aislando al Reich, que sólo podía contar con la alianza incondicional del Imperio austrohúngaro. Por su parte, el Imperio ruso y, en menor medida, los Estados Unidos controlaban vastos territorios, unidos por largas líneas férreas (Transiberiano y ferrocarril Atlántico-Pacífico, respectivamente).
Francia deseaba la revancha de la derrota sufrida frente a Prusia en la Guerra Franco-prusiana de 1870-1871. Mientras París estaba asediada, los príncipes alemanes habían proclamado el Imperio (el llamado Segundo Reich) en el Palacio de Versalles, lo que significó una ofensa para los franceses. La III República perdió Alsacia y Lorena, que pasaron a ser parte del nuevo Reich germánico. Su recuperación era ansiada por el presidente francés, Poincaré, lorenés.4 En general, las generaciones francesas de finales del siglo XIX y, sobre todo, los estamentos militares, crecieron con la idea de vengar la afrenta recuperando esos territorios. En 1914 sólo hubo un 1 % de desertores en el ejército francés, en comparación con el 30 % de 1870.
Mientras tanto, los países de los Balcanes liberados del Imperio otomano (el «enfermo de Europa») fueron objeto de rivalidad entre las grandes potencias. Turquía, que se hundía lentamente, no poseía en Europa —hacia 1914— más que Estambul, la antigua Constantinopla. Todos los jóvenes países nacidos de su descomposición (Grecia, Bulgaria, Rumanía, Serbia, Montenegro y Albania) buscaron expandirse a costa de sus vecinos, lo que llevó a dos conflictos entre 1910 y 1913, conocidos como Guerras Balcánicas.
Impulsados por esta situación, los dos enemigos seculares del Imperio otomano continuaron su política tradicional de avanzar hacia Estambul y los estrechos. El Imperio austrohúngaro deseaba proseguir su expansión en el valle del Danubio hasta el mar Negro, sometiendo a los pueblos eslavos. El Imperio ruso, que estaba ligado histórica y culturalmente a los eslavos de los Balcanes, de confesión ortodoxa —ya les había brindado su apoyo en el pasado— contaba con ellos como aliados naturales en su política de acceder a «puertos de aguas calientes».
Como resultado de estas tensiones, se crearon vastos sistemas de alianzas a partir de 1882:
A este período se le conoce como Paz armada, ya que Europa estaba destinando cuantiosas cantidades de recursos en armamentos5 y, sin embargo, no había guerra, aunque se sabía que ésta era inminente.

Detonante del conflicto

El evento detonante del conflicto fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 a manos del joven estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip, miembro del grupo serbio "Joven Bosnia", ligado al grupo nacionalista Mano Negra, que apoyaba la unificación de Bosnia con Serbia. Francisco Fernando era el heredero de la corona austro-húngara después de la muerte de su primo, Rodolfo de Habsburgo (en 1889) y de su padre Carlos Luis de Austria (en 1896). Su asesinato precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial.

Alianzas militares europeas en 1914.
El Imperio austrohúngaro exigió, con el apoyo del Imperio alemán, investigar el crimen en territorio serbio, ya que consideraba que la organización paneslavista Mano Negra tenía conexión con los servicios secretos de ese país. El Imperio Austrohúngaro dio un ultimátum el 7 de julio a Serbia, la que con apoyo ruso no aceptó todas las condiciones impuestas, en particular la participación de policías austríacos en investigaciones en territorio serbio.
Ante dicha negativa, el 28 de julio de 1914, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. Acto seguido el 29 de julio Rusia ordenó la movilización general. En función de las alianzas militares, el 1 de agosto, Alemania le declaró la guerra a Rusia, al considerar la movilización como un acto de guerra contra Austria-Hungría. Ante esto, y en virtud, de la alianza militar franco-rusa de 1894 Francia le declaró la guerra a Alemania el mismo día.6

jueves, 28 de marzo de 2013

El Cercanías de BANKIA



En un vagón de un Cercanías, un mendigo va pidiendo a la gente una pequeña ayuda, como comida, dinero… Al llegar al sitio dónde están 5 niñatos, les pregunta cómo a todos los demás que si le pueden ayudar. Uno de ellos, con pinta de líder y poco corazón, le pregunta:

-Pedir, nada más que pedir, pero, ¿qué nos podrías dar tú a cambio de nuestra ayuda? Danos algo, aunque sea una puta mierda, y obtendrás una ayuda, pero multiplicada por mil por el valor de lo que tú nos des, para que veas cuan generosos somos…

Según termina de hablar, sus amigos comienzan a reír la malicia de su amigo, al ver el aspecto de suma pobreza del mendigo.

Después de un momento de meditar, el mendigo rebuscó en su bolsillo y les dio lo que le habían reclamado, una acción de BANKIA a cada uno, por lo que tuvieron que darle 10 euros cada uno (lo habían dicho delante de todo el tren) y le solucionaron el tema de la alimentación durante unos días…

Moraleja: Lo que en un principio parecía un brote verde, desde hace un rato vale una PUTA MIERDA…

viernes, 15 de febrero de 2013

Merkel, Mas, Rosell y Esperanza Aguirre

Artículo extraído de República de las Ideas, de Juan Francisco Martín Seco:


Merkel, Mas, Rosell y Esperanza Aguirre
JUAN FCO. MARTÍN SECO

"Por si alguien albergase aún dudas de hacia dónde camina la Unión Europea, el Consejo celebrado la semana pasada debería haberlas disipado. Los acuerdos tomados muestran de forma palmaria la inviabilidad de la Unión Monetaria, al tiempo que dejan al descubierto la hipocresía que domina el discurso de los mandatarios europeos. ¿Cómo hablar de unión fiscal cuando los países del norte lejos de permitir que el presupuesto comunitario se incrementase para los próximos siete años, han forzado su reducción a ese nimio 1% del PIB, sin parangón con el presupuesto de cualquier Estado? Y no se alegue como excusa la austeridad porque de lo que se trata no es de aumentar el gasto público global sino de que las finanzas públicas, impuestos, servicios y prestaciones sociales estén más centralizados en Europa y no disgregados por países.
Merkel quiere los beneficios que el mercado único y la Unión Monetaria reportan a Alemania, aunque no parece dispuesta a que se establezca en Europa una verdadera unión fiscal que compense los desequilibrios regionales que producen. En eso se parece a Artur Mas que desea la independencia para Cataluña en materia de Hacienda Pública, pero pretende que los empresarios catalanes continúen usufructuando el mercado del resto de España. Los ricos, bien sean personas, regiones o naciones, llevan mal toda política redistributiva.
Los ricos odian al Estado y por eso Juan Rossell arremete contra los funcionarios. El presidente de la patronal coloca el origen de los problemas económicos de España en el excesivo número de empleados públicos que según él existen. El pufo de los bancos y de las constructoras no tiene importancia, como tampoco debe tenerla el que su antecesor en el cargo vaya a terminar en la cárcel, que su segundo en el mando, patrono de los patrones de Madrid, pague en dinero negro a sus empleados o que el deporte nacional de los empresarios de este país parezca ser corromper a los políticos, porque tan corrupto es el que se vende como el que compra. Bien es verdad que la corrupción tiene los días contados, ya que se van a encargar de eliminarla nada menos que Artur Mas en Cataluña y Esperanza Aguirre -que según dice abandonó la política- en el resto de España, dos conocidos adalides de la lucha contra las comisiones.
Al señor Rossell no le gustan los funcionarios. Prefiere que se externalicen los servicios públicos para que sus empresarios consigan pingües beneficios; se inclina por los hospitales y colegios privados como los que promueven Esperanza Aguirre e Ignacio González. Porque no se trata de gastar menos, sino de que el gasto pase por las empresas para que estas se apropien de un trozo de pastel, que siempre será cuantioso aunque tengan que hacer partícipes a las oligarquías políticas.
Los gobiernos centrales y autonómicos, de este color y del otro, han hecho siempre caso al señor Rossell (excepto cuando se trata de colocar a dedo a gente afín a su partido) y han estado prestos a externalizar los servicios, reducir el número de empleados públicos, incluso en aquellas funciones que son típicamente administrativas y sustituirlos por contratas o asistencias técnicas, sin duda más caras (algo tienen que ganar los empresarios) y donde el control resulta mucho más difícil.
El señor Rossell, como Merkel, como Mas y como Esperanza Aguirre, desea que haya menos funcionarios, es decir que existan menos servicios públicos (ellos no los necesitan); aunque lo que de verdad ansía es que haya menos impuestos, eso a pesar de que las estadísticas (las europeas) afirmen que España se encuentra a la cola de los países europeos en el número de empleados públicos por habitante, y que su presión fiscal es la más reducida de la Europa de los 15, por debajo incluso de Grecia y Portugal.
Pero es que al señor Rossell no le gustan las estadísticas. Participa de ese viejo aforismo que con cierta ironía circula por las redacciones de los periódicos: “No dejes que la realidad te arruine un buen reportaje”. No dejes que las estadísticas descubran la falacia de tu discurso, se dice a sí mismo el presidente de la patronal, y por eso arremete contra la Encuesta de Población Activa, homologada en Europa y una de las estadísticas más exactas en opinión de los expertos. Ese enorme número de parados, seis millones, molesta al señor Rossell no sea que alguien se dé cuenta de que las distintas reformas laborales implantadas han tenido los dos únicos efectos que cabía esperar, generar mucho más paro y beneficiar a los empresarios".

domingo, 3 de febrero de 2013

¿Y mi sobre, Mariano?


 "En mi declaración de la renta nunca se reflejaron pagos en negro".
Mariano Rajoy, 2 de febrero de 2013.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Clases medias, Rajoy os necesita!!!

Clases media españolas:

Desde la Presidencia del Gobierno, y en nombre del Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey

Ante la cercanía de las Navidades, nuestro Presidente duda a la hora de regalar una película (dos sería vivir por encima de las posibilidades de uno) a sus hijos entre estas dos:



¿Tenéis a bien ayudarle?

Goirigolzarri "Manos-Tijeras"



viernes, 2 de noviembre de 2012

Miénteme, Pinocho (Artur Más)


Artículo extraído de República de las Ideas, de Juan Fco. Martín Seco: 

"Mas miente cuando hace creer a los catalanes (agobiados, al igual que el resto de los españoles y muchos europeos, por la política regresiva y de ajustes) que la independencia, como el bálsamo de Fierabrás, solucionará todos sus males. Miente porque sabe que la ruptura de una unión económica como la española -cuando la unión europea está aún por construir y no funciona- solo puede tener un efecto: empeorar la situación económica tanto de Cataluña como de toda España.
Miente cuando dibuja una Cataluña independiente como la tierra prometida que mana leche y miel y asegura un crecimiento económico mayor que el de la media comunitaria, menores tasas de desempleo y situar la economía catalana entre las veinte más competitivas del mundo. Promesas que tienen el mismo valor que las realizadas en la campaña electoral de 2010 cuando anunció que reduciría a la mitad la tasa de paro; pero lo cierto es que desde entonces 170.000 catalanes más han pasado a engrosar las filas del desempleo.
Mas miente y lo sabe cuando afirma que su Administración será más eficaz contra el fraude fiscal, porque una de las características de la trayectoria de CiU en las Cortes ha consistido en apoyar o propiciar todas las peticiones de los distintos grupos de presión para conseguir mecanismos de elusión fiscal o para hacer más laxa la actuación de la Administración tributaria. ¿Acaso no fue CiU el grupo que planteó en el Congreso la enmienda por la que se  retiraba a la Agencia Tributaria la competencia sobre las SICAV para atribuírsela a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, permitiendo así que las grandes fortunas de este país continuasen utilizando, con fraude de ley, este instrumento de inversión colectiva privilegiado fiscalmente? ¿Y acaso no fue CiU la que pretendió y consiguió que tal medida se aprobase con carácter retroactivo para dejar sin valor las actas de inspección que se habían levantado a las falsas SICAV?
Artur Mas sabe que miente cuando anuncia que bajará los impuestos porque es seguro que sí, que se los bajará a los empresarios, a las rentas de capital y a las rentas altas, pero a condición de subir los tributos indirectos o los gravámenes sobre las nóminas. Por sus frutos los conoceréis y. en materia de política económica y, desde luego fiscal, CiU se ha manifestado siempre como la formación política más reaccionaria del Estado español, sin que le pueda servir de coartada haber estado en contra del franquismo.
Mas miente cuando identifica exclusivamente el autogobierno con el gobierno de la Generalitat, porque todo gobierno, bien sea municipal, autonómico, central o europeo, será autogobierno si es democrático y será tanto más autogobierno cuanto más democrático sea, sin importar demasiado su cobertura geográfica.
Mas falta a la verdad cuando asegura que Cataluña en su comercio exterior no necesita ya de España y le basta con Europa, porque si bien es cierto que las exportaciones de las empresas catalanas se han multiplicado por tres entre 1995 y 2008, las importaciones también lo han hecho en una proporción similar (de 25.703 millones de euros a 77.233), con lo que el déficit comercial con el extranjero ha pasado de 7.992 millones en 1995 a 26.718 millones en 2008. Solo el superávit con el resto de España, que se ha incrementado de 13.725 millones de euros en 1995, hasta los 19.293 millones en 2008, compensa parcialmente este déficit exterior. Artur Mas sabe que Cataluña, sin las compras de España, no se encontraría del lado de Alemania con superávit en la balanza de pagos, sino entre el grupo de los países que, como España. Portugal y Grecia, presentan un fuerte déficit, origen en buena medida de sus problemas.
Mas sabe que engaña a los catalanes cuando les oculta que la ruptura con España implicaría automáticamente la salida de la Unión Europea, cuando habla y no habla de independencia y cuando presenta a España como el problema y a Europa como la solución, porque lo cierto es que es la Unión Europea, y más concretamente la Unión Monetaria, el origen del problema. (Es) Esa Unión Europea de los mercaderes y de los financieros, la Unión europea del capital, es la causante de las graves dificultades que acucian en los momentos presentes a los catalanes, al resto de los ciudadanos españoles y a otros muchos europeos. Es esa Unión Europea neoliberal la que destruye la democracia y desbarata el Estado social.
Mas miente y lo sabe, pero, con todo, lo más grave no es eso. Lo peor es que muchos catalanes le dan crédito y se están dejando engañar por su estratagema de esconder su política reaccionaria bajo la bandera de la independencia. ¿Dónde están las izquierdas de Cataluña tan activas en otras ocasiones y con una historia tan brillante? ¿Cómo es posible que, en un momento como el actual, los problemas económicos y sociales hayan desaparecido para que solo importen los planteamientos identitarios? ¿Acaso es lógico que la misma sociedad que se manifestaba meses atrás con extrema virulencia en contra de un gobierno pionero en los ajustes, y en la destrucción del estados social, esté dispuesta a olvidarse de todo y a votarle mayoritariamente únicamente porque agita el fetiche de la independencia?"

miércoles, 3 de octubre de 2012

Democracia, Democracia, Democracia!!!

Artículo extraído de República de las Ideas, de Marcello:

"Hace tiempo que a Marcello le gustaría tomar un café con José María Lassalle, para ver si es cierto que existe un liberal en el Partido Popular, o si semejante ensoñación ideológica es propiedad en exclusiva de Esperanza Aguirre -hasta Mario Vargas Llosa así lo dijo en un ataque de locura-, y su combo de jaleadores mediáticos, Pedro J. Ramírez o Federico Jiménez Losantos, a los que se les podría colocar el sambenito de “liberal o te mato”, periodísticamente hablando.

Creo que Lassalle habla y escribe con honradez intelectual y cierto exceso de vanidad del que hizo alarde en un artículo publicado en el diario El País -su zona de colaboración habitual, cruzando su frontera ideológica al anochecer- titulado ‘Antipolítica y multitud’ donde dice algo tan razonable como: “sustituir la institucionalidad deliberativa por el griterío de la población no es democracia, como tampoco lo es defender que la voluntad de un pueblo está por encima de las leyes. Ello aboca al conflicto y la violencia”. Hasta aquí vamos bien, y para ese camino no hacían falta alforjas ni las citas de Santayana, Smichtt, Habermas, Bataille, Montesquieu y Canetti, pensadores de otros tiempos que no se pueden aplicar al caso español, porque Lassalle, embebido en su ‘doctrinaria’ reflexión se olvida, u oculta, algo esencial: la verdad del ‘régimen’ y del momento español.

Para empezar, ¿quién le ha dicho a Lassalle que esto que tenemos en España, desde 1978, es una Democracia? No debe saber el “sabio” de FAES que en nuestro país la soberanía nacional no reside en el Parlamento -el Congreso de los Diputados y el inútil Senado, dotado de traducción simultánea entre españoles- sino en la máxima dirección y aparato de los dos grandes partidos políticos, PSOE y PP, que hacen las listas cerradas y dan en el Parlamento las instrucciones de voto a todos sus diputados, alzando el portavoz la mano para indicar el sentido del voto -afirmativo, negativo o abstención- lo que constituye de por sí un “mandato imperativo” que prohíbe la Constitución, que se transmite a unos diputados -en muchos casos sin la menor entidad o preparación- que en la mayoría de los casos no saben lo que votan. Los mismos a los que el reglamento de la Cámara “inviolable” -en días de manifestación- no les permite que hablen libremente en cualquier debate y menos en contra del líder de su mayoría, o que polemicen entre si los partidos de la oposición (sólo un minuto y por alusiones) como, por ejemplo, ocurre en Francia, Gran Bretaña, o EEUU, por citar tres democracias de verdad. En las que sus ciudadanos eligen directamente a sus gobernantes y representantes  mientras los españoles no elegimos a nadie de semejante manera: ni al jefe del Estado, el presidente del Gobierno, los diputados, los presidentes autonómicos, los alcaldes, concejales, etc. De todo ello se encargan los jefes de los partidos, ‘secuestradores’ -habilitados por la Constitución- de la soberanía nacional.

Esto, querido José María Lassalle, es sólo una partitocracia, hija menor de una Democracia, que nos fue impuesta por alemanes, franceses, ingleses y norteamericanos tras la muerte de Franco, con el mismo argumento que se utilizó tras la II Guerra Mundial para imponer unos modelos con corsés “parlamentarios” en los países del sur de Europa (los hoy llamados “cerditos”): los países mediterráneos no pueden disfrutar de un sistema presidencialista de elección directa por sufragio universal o parlamentario ‘mayoritario’ porque en su cultura e idiosincracia crecen con suma facilidad los populismos extremos -como los que ahora se agitan a derecha e izquierda- que podrían llevarlos por derroteros fascistas, peronistas, caciquiles, personalistas, etcétera.

Además, en España, la Constitución de 1978 se aprobó sin un periodo y elecciones constituyentes -como las que, por ejemplo, celebró Mandela en Suráfrica-, sino por los “siete magníficos” ocultos en una sala donde redactaron un texto de mínimos para la reconciliación nacional -lo que no era poco- y las libertades y algunas simulaciones que incluían el vigente sistema partitocrático proporcional español que incluye carencias flagrantes como: la no separación de poderes del Estado -sólo hay separación de las funciones de dichos poderes-, y la ausencia de controles democráticos de los gobernantes, lo que nos ha llevado al gran pantano de la corrupción que sigue dando vueltas por ahí. Y todo ello con una ley electoral poco representativa y proporcional y una obscena connivencia entre las alturas del poder político y de los poderes económicos y financieros, en eso que llamamos, benévolamente, “los caballeros de la cama redonda”. Un club que parece estar al margen de la ley. ¿Quieres nombres y datos? He aquí uno: Isabel Pantoja tiene razón cuando denuncia que la Justicia no le da el mismo trato que a la Infanta Cristina, como bien sabe el fiscal general del Estado (véase, entre otros, el artículo 122 del Código Penal).

Entonces ¿de qué Democracia estamos hablando? Cuando además los poderes públicos carecen de la menor ejemplaridad y se escapan de los más elementales preceptos de la Justicia. ¿Acaso el gobierno de Rajoy no indultó en diciembre a dos delincuentes de Unió que fueron condenados por corrupción en el Tribunal Supremo, y otro alcalde del PP? ¿Qué acaba decir The New York Times sobre la fortuna del Rey? ¿No indultó Zapatero a banqueros e hizo la vista gorda sobre el fraude, mil millonario fiscal, de otros banqueros? ¿Qué broma es esa de la amnistía fiscal de los defraudadores? ¿Por qué no se aplica la ley, las sentencias del Tribunal Supremo y la Constitución en el uso de la lengua castellana en Cataluña? ¿Qué pasa con las corrupciones de “los países catalanes” como las del Palau en Cataluña, Gürtel en Valencia y Palma Arena en las Islas Baleares? ¿Y donde están la Fiscalía del Estado y los responsables de la gran estafa de los bancos y las cajas de ahorro -Rato sigue al frente de Caja Madrid- que nos han llevado a la ruina española del rescate de la banca? ¿De qué Democracia o de qué imperio de la ley estamos hablando, Lassalle?

“El malestar colectivo” de España tiene sus orígenes en unas malas reglas del juego democrático español y es responsabilidad directa de los malos, corruptos y poco representativos gobernantes y dirigentes políticos de este país, y no de los ‘perro flautas’ o agitadores del 15-M, o del 25-S, que son unos pardillos que no saben de la misa española la mitad. En España y en algunas cruciales situaciones estamos a mitad de camino entre la promiscua “autocracia” de los poderes político y económico y la ‘corrupción ambiental’ del Estado.
Y qué podemos decir del artificial e impostado sistema autonómico, que reproduce el modelo de la partitocracia en los taifas de las Autonomías, donde la presión de los caciques y reyezuelos regionales -y no digamos los nacionalistas, véase ahora a Artur Mas, o antes a Ibarretxe- sobre su ciudadanía es aún mucho más grave por la cercanía e insufrible  presión de “sus amos”, que han desvirtuado hasta la verdadera Historia de España. Los que, para colmo y en ocasiones, cuentan con la bendición del Gobierno nacional español, como ocurrió con Aznar y Pujol (el pacto del Majestic y la inmersión lingüística), y con Zapatero y Maragall o Montilla, diciendo de la Nación española que era “discutida y discutible” o aquello de “apoyaré en Madrid lo que apruebe el parlamento catalán”. ¿Acaso esto no es “subvertir el marco -o incluso el orden- constitucional”? Aún, ahora, en las Islas Baleares donde gobierna el PP no se puede estudiar en la lengua castellana en todos los niveles de la enseñanza y en la Universidad, señor Lassalle, secretario de Estado de la Cultura de España.

La ‘antipolítica’ que crece en España es un sentimiento intuitivo contra una clase dirigente y gobernante de la que los ‘rebeldes’ y los manifestantes no conocen apenas nada, porque el régimen de “los caballeros de la cama redonda” controla todos los grandes medios, también partitocráticos, de comunicación (menos mal que existe Internet) para que no se sepa la verdad de esta presunta “Democracia” a la española donde: falla la libertad política; está bajo mínimos la libertad de expresión; falta la representatividad y la capacidad de elegir en directo a gobernantes y representantes; no existe la independencia de la Justicia; ni separación de los poderes del Estado sino una burda acumulación del que gobierna; ni los controles democráticos (de los poderes Legislativo, Judicial y los medios) al poder Ejecutivo, y a esos otros poderes económicos y financieros, o también los fácticos externos, como el Vaticano, o los EEUU, muy presentes en el caso español. Otro ejemplo: pero, ¿qué broma es esa del ‘escudo anti misiles’ en Rota sin pasar por el Parlamento? ¿Imagina alguien semejante atropello en Francia?

Querido José María, me debes un café, y una reflexión sobre todo esto, que no son elucubraciones, ni citas de sabios pensadores liberales de otro tiempo, sino hechos palpables que marcan y condicionan la verdad y la realidad de este país. Los que están en el origen de este final patético de la transición y de esta nueva decadencia y ruina española que ha sumido en la desesperanza y el desconcierto a una gran mayoría silenciosa o ruidosa de nuestra Sociedad. Los que fallan en España son los pilares o puntales de la Democracia, no seleccionados como se debió de hacer, ni definidos ni delimitados en la Constitución, lo que permite la “barra libre” de la acumulación de poderes sin control y su interpretación partidaria e interesada por los gobernantes y dirigentes políticos hasta llevarnos a esta dramática situación. La que la crisis financiera internacional y económica nacional han dejando a la intemperie y a la vista de todos.
Aunque todavía son pocos los españoles que conocen el verdadero alcance y la gravedad de la situación. La que algunos intuyen y por ello, y por lo que les afecta directamente la crisis, se empiezan a manifestar. Y lo sorprendente no es que los intelectuales no se denuncien, como dices, José María Lassalle, las ‘asambleas’ de los ciudadanos. Lo asombroso es que los pretendidos ‘intelectuales’ del ‘régimen’ agotado de la transición, no denuncien la podredumbre de todo esto mientras se columpian alegremente en las poltronas del variopinto poder.

Ahí está la crisis de la secesión de Cataluña –de la que todavía el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha dicho una sola palabra- sin que nuestro Parlamento -el presuntamente ‘rodeado’- se haya dignado a debatir sus desafíos inconstitucionales la y grave situación creada, dando prueba, una vez más, de su inoperancia e inutilidad en asuntos fundamentales para la Nación. Si nunca debatió ni se investigó el golpe de Estado del 23-F, o los crímenes del GAL, o la corrupción de todos los partidos, pues esto de la pretendida ruptura de España tampoco se debatirá en las Cortes. Esto se reserva para los altos salones secretos de poder político y económico español. ¿Se imagina Javier Lassalle, semejante complicidad y escandaloso silencio en el Congreso USA, la Asamblea francesa o la Cámara de los Comunes? De qué Democracia hablamos, José María Lassalle. ¡Ah, los liberales! Bonito “apellido” para evitar asumir el verdadero ‘rostro’ partitocrático, hasta el tuétano, y conservador del PP, sin denunciar la muy escasa democracia española ni asumir la menor responsabilidad".